En Roma, una obra tan significativa como el Panteón, convertido en iglesia de culto en tiempos del papa Alejandro VII, con las modificaciones que esto conllevó (la construcción de unos pequeños campanarios, obra nada más ni nada menos que del famoso artista Bernini) sufre una operación de “limpieza” en la que se sacrifican las partes añadidas en el proceso de transforma-ción del edificio civil romano en iglesia cristiana en el siglo XVII. A pesar de su valor histórico y artís-tico, y de que habían sido asumidos por los romanos como parte del edificio (eran llamados colo-quialmente “las orejas del asno”), nada esto sirvió en su defensa y fueron demolidos en 1893. En esta decisión pesó sin duda sobre cualquier otra reflexión de tipo histórico, el valor arqueológico y arquitectónico del Panteón como singular ejemplo de la arquitectura romana. Según Carlo Ceschi: “Sin aquella elección decisiva de nuestros antepasados, hoy el Panteón tendría todavía sus campa-narios porque nuestra generación habría valorado su valor documental y artístico, ya que recuerdan un período histórico particular, testimoniando su transformación en edificio de culto, lo que constitu-ye una página más en la historia del monumento” (CESCHI, 1970).
La des-restauración como deconstrucción del monumento. Reflexiones en torno al origen e historia del concepto. 

Ascensión Hernández Martínez, profesora titular del Dpto. de Historia del Arte. Universidad de Zaragoza